Madre Tierra. H.P. Lovecraft

 Madre Tierra. H.P. Lovecraft

Madre Tierra. H.P. Lovecraft
Madre Tierra. H.P. Lovecraft


Una noche, vagando, bajé por el talud
de un hondo valle, húmedo y silencioso.
Su aire estancado exhalaba un vaho de podredumbre y una frialdad que me hacían sentir enfermo y débil.

Los árboles, numerosos a cada lado, se cerraban
como una banda espectral de trasgos,
y las ramas contra el cielo menguante
tomaban formas que me daban aterradoras.
Sin saber por qué, seguí avanzando.

Parecía buscar alguna cosa perdida
como la alegría o la esperanza,
pero pese a todos mis esfuerzos no pude encontrar
más que los fantasmas de la desesperación.

Los taludes se estrechaban cada vez más.
Pronto, privado de la luna y las estrellas,
me vi encerrado en una grieta rocosa,
tan vieja y honda que la piedra respiraba
cosas primitivas y desconocidas.
Mis manos, explorando, intentaban rastrear
los rasgos del rostro de aquel valle,
hasta que en el musgo parecieron encontrar un perfil espantoso. 
Ninguna forma que mis ojos esforzados
puediesen captar era reconocible.

Pues lo que tocaba hablaba de un tiempo remoto
para el paso efímero del hombre.
Los líquenes colgantes, húmedos y canosos,
me impedían leer la antigua historia.
Un agua oculta, goteando quedamente,
me susurraba cosas que no habría debido saber.

mortal, efímero y osado,
guarda para ti lo que cuento,
piensa a veces en lo que ha sido,
y en las escenas que han visto
estas piedras desmoronadas.
En consciencias ya viejas antes
que tus débiles ancestros apareciesen,
y en criaturas que todavía respiran
aunque no parezcan vivas a los humanos.
Yo soy la voz de la Madre Tierra,
de la que nacen todos los horrores.
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